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jueves, 8 de septiembre de 2016

El modelo económico estalinista



Hay una idea errónea relativa al modelo económico estalinista, y es que se cree que éste no era de mercado. Esta idea errónea proviene de círculos marxistas de corte izquierdista que consideran de forma fatal que el socialismo es un sistema “especial”, ajeno a las leyes económicas elementales del mercado. Como se vería después de la destrucción del modelo estalinista (mediante el hundimiento del sector cooperativo y el sabotaje contra el sistema de asignación de precios del plan, léanse reformas de Kosygin y Liebermann – Nota del Traductor) por parte de grupos kruchevistas, es imposible eludir la ley de la oferta y la demanda. Luego, en los años 90’s, la economía rusa se precipita hacía el extremo opuesto, Yeltsin y su camarilla empiezan la construcción de una “economía de libre mercado” con apoyo técnico e ideológico de diversos personajes liberales extranjeros y nacionales. Esta práctica errónea fue resultado de la propagación del falaz dogma liberal de la “ineficiencia del sector público”. Lo más probable es que este pernicioso pensamiento nazca en el economista austríaco L. Von Mises, que consideraba la economía como un sistema de intercambio de información sobre los precios. Pero la producción de cualquier cosa bajo un plan (sea éste de corte socialista o no – Nota del Traductor) no significa la supresión del precio (lo más correcto sería hablar de una reducción futura de los costes, el crecimiento futuro o para minimizar los costes futuros sobre los actuales mediante economías de escala), del producto producido o del intercambio de información, esto es, “mercado”, en el sentido de Mises. Lo más importante que podía hacer la economía estalinista, en las consideraciones de Mises, era comprobar el valor real (valor-trabajo con modelos de asignación eficiente de recursos Koopmans-Kantoróvich y ecuaciones del valor-trabajo de Marx y Shaik – Nota del Traductor), asignar precios e intercambiar información sobre ellos. Este modelo fue tan eficiente que permitió satisfacer la demanda interna de armas, artillería, blindados y aviones para que la Unión Soviética saliera victoriosa de la Segunda Guerra Mundial. El modelo Stalin puede contrarrestar los fallos del mercado derivados de la competencia destructiva, del monopolismo y de la financierización que distorsionan los precios y crisis económicas con sus brutales efectos para las clases trabajadoras y campesinas.

Estos argumentos también podrían llevar también a la acertada conclusión de la imposibilidad del comunismo utópico como un estado de la sociedad en el que todos los recursos son libres y gratuitos, pues todo bien tiene incluidos unos costes de producción en capital fijo y circulante como mostró Marx en “El Capital”. Necesitamos conocer esta información, así como difundirla para facilitar que las empresas se enfoquen hacia los puntos más eficientes y rentables de la frontera de posibilidades de producción (recta que marca las diferentes combinaciones de producción con unos insumos determinados – Nota del Traductor) y de la frontera de posibilidades de consumo (ídem, pero para el consumo; como su nombre indica – Nota del Traductor)  El modelo económico estalinista es fácilmente explicable a través de la teoría económica moderna (ortodoxia neoclásico-keynesiana – Nota del Traductor) para aquellos que no sean avezados conocedores del Marxismo-Leninismo. Puede que sea un reflejo un tanto vago y ligeramente distorsionado, pero para nuestra labor didáctica e introductoria sirve. Empecemos por las diferencias:

-        -  En lo referido a monopolios el modelo liberal y el estalinista difieren a la hora de permitir a los agentes económicos fijar precios. Mientras hoy los liberales prefieren dedicarse a imponer trabas burocráticas y leyes regulatorias, el modelo Stalin socializaba los monopolios siguiendo la enseñanza leninista con el fin último de permitirles asignar un precio eficiente monopolista (para el beneficio ordinario este precio se da en el corte de los ingresos marginales con los costes totales medios – Nota del Traductor).

-       -   El modelo Stalin comprendía la causa del monopolio natural (economías de escala para todos los niveles de la demanda – Nota del Traductor) e impedía la entrada inútil de inversión como pretenden los liberales con sus regulaciones a favor de la libre concurrencia en sectores donde más de una empresa es un malgasto de recursos. Lógicamente los economistas socialistas bajo Stalin conocían de primera mano qué empresas tenían esta condición y permitían en otros sectores con demandas más elásticas e impredecibles (mayor sensibilidad al precio del mismo bien, de otros o de la renta, donde el monopolio rara vez es eficiente – Nota del Traductor) el acceso de cooperativas, autónomos y sociedades laborales. No como los liberales corruptos y sus monopolios privilegiados artificiales a golpe de regulación estatal.

-        -  Al estar socializados los monopolios estos sirven a la clase trabajadora y al campesinado bajo el modelo Stalin, en lugar de formar lobbies políticos burgueses con consecuencias nefandas (léase complejo militar-industrial de las naciones imperialistas – Nota del Traductor). En el ámbito económico esto permitía que el monopolio socialista fuera más eficiente en lo referido a los excedentes del consumidor (en monopolio el excedente del consumidor SIEMPRE es menor al que hay en competencia perfecta, y una parte, la “pérdida o coste social” se pierde y no va ni al monopolista ni al consumidor – Nota del Traductor).

Parece que el modelo de desarrollo Stalin ha dejado su huella en una renovada actitud positiva hacia el ahorro y la austeridad fiscal. Estos logros se ven cada vez más a la hora de la actuación de los Estados burgueses que, alejándose del viejo keynesianismo de posguerra, vuelven a comprender la importancia de valorar los costes de oportunidad de ahorrar poco y consumir excesivamente para prevenir las grandes crisis de deuda que los azotan. Esto, obviamente, otorgó a la URSS de la época una gran capacidad de maniobra y de independencia. Lástima que esto haya tardado tanto en relucir al gran público, pues es una causa muy remarcable del elevado crecimiento de la economía soviética. También lo relativo a la acumulación y a las economías de escala, pues se empieza a asimilar como una ley económica que una gran empresa en un sector estratégico será muchísimo más útil y eficiente que miles de pequeñas empresas compitiendo destructivamente entre ellas. Esto permitió un gran salto en la capacidad productiva y, por tanto, en las condiciones de vida de la clase trabajadora. Quedará en la Historia de la Ciencia Económica cómo la URSS fue capaz de resolver el desplazamiento a lo largo de la curva de opciones tecnológicas en la dirección de la acumulación más eficiente.

Todo esto se aderezaba en su momento, con un modelo fiscal y monetario austero; como se dijo anteriormente. Así pues en la URSS estaba todo regido por el patrón oro, ajeno a los demonios de la inflación y de la pérdida de poder adquisitivo del trabajador con coeficiente de caja al 100 % para evitar la especulación financiera. El tipo de cambio y el mercado de divisas estaban controlados, subordinados al interés popular. Esto permitía préstamos al consumo y a la inversión al 0 %, un dinero especialmente “altruista”. Gracias a esto entre 1929 y 1933 se construyeron alrededor de 1500 grandes empresas industriales, muchas de las cuales eran de ramas totalmente nuevas de las que cabe destacar: maquinaria, herramientas y utensilios industriales, químicos, siderometalurgia, medicamentos, maquinaria agrícola, automoción y bastantes más.

Por último, hablaremos de la aplicación de la empresa privada cooperativa, de trabajadores autónomos, de sociedad laboral o de artel (forma autóctona de cooperativa – Nota del Traductor) a la URSS. En aquellos sectores (mayormente mercancías de uso y consumo) donde la demanda era especialmente elástica y sensible, con fuertes expansiones y contracciones y, por tanto, con incapacidad técnica de planificar eficientemente sin escaseces o sobreproducciones; el estalinismo prefirió aplicar la competencia de empresas donde no se diera la explotación del hombre por el hombre. Fueron increíblemente importantes a pesar de no ser conocidas más allá de los círculos académicos de los países del Este. Cuando Stalin falleció en la Unión Soviética existían un total de 114000 empresas privadas cuya actividad iba desde el sector alimentario y de menaje del hogar a la metalurgia, la joyería y la industria química. Estas empresas eran responsables de cerca del 6 % de la producción industrial bruta de la URSS. Tenían varios millones de trabajadores en forma de socios cooperativistas, laborales o autónomos. Cabe destacar su actuación en sectores como el mueble (40 % de la producción), el menaje del hogar (70 % de la producción), más de un tercio de los géneros de punto y casi todos los juguetes de los niños. Estas empresas disponían de más de un centenar de oficinas de ingeniería y diseño, 22 laboratorios experimentales propios e incluso dos institutos de investigación. Se llegaron a formar varios clúster tecnológicos (concentración industrial de empresas punteras e instituciones científicas sectores relacionados – Nota del Traductor) en grandes ciudades como Moscú, Stalino, Stalingrado, Kíev, Rostov o Leningrado  Por otra parte, operaban un sistema propio de pensiones que era ajeno al estatal. Cabe mencionar que estas empresas hacían préstamos a sus socios para la compra de ganado, herramientas y equipos o la construcción de viviendas. 1

Para comprender la caída de la Unión Soviética con Gorbachov, tenemos que echar la vista atrás a las ya mencionadas reformas de Kosygin y Liebermann y además, vigilar atentamente el desarrollo de los acontecimientos de la Perestroika donde se fueron volviendo lícitas toda clase de actividades perniciosas para la economía, tales como contrabando, sabotaje, tráfico de divisas, especulación, cierres sospechosos de empresas con los más diversos motivos (se cerraban las fábricas para causar desabastecimiento, caso de las 4 de 5 tabacaleras rusas cerradas por un año a finales de los 80’s – Nota del Traductor) que llevaron por un lado a la crisis y por otro al colapso social por las colas del hambre y la inflación.

Por Eduard Potapov, economista ruso.

Traducido por Jesús Adrián Martínez (@FullChus).

     1.   KARA-MURZÁ, Serguey y otros. El Libro Blanco de Rusia. La Reforma Neoliberal

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Resolución de Solidaridad del Movimiento Socialista Revolucionario Ruso con los Presos Políticos.

A día de hoy, ocho de nuestros camaradas, activistas de izquierdas; están entre rejas. El endurecimiento de la política interior, que se inició tras la investidura presidencial de mayo de 2012 como parte de la respuesta del Kremlim putleriano a las “disturbios masivos”, adquiere su forma final y actual durante el presente consenso político ruso (consenso autoritario Putin-Rusia Unida-Mdvedev).
Por un lado eran consideradas protestas “maidanistas” incluso las más apolíticas y cualquier descontento social contaba en los cargos judiciales como un intento de “organizar un nuevo Maidan”, con la presencia del deseo subrepticio de fuerzas extranjeras “para hacer explotar la situación”. Por otro lado, se expande el uso de las medidas policiales contra cualquier fuerza política ajena a la “oposición sistémica” (los comunistas por un lado y por otro los liberastas y sus amigos nazis financiados por Soros – Nota del Traductor), incluyendo aislarlos de la protesta social mediante medidas penales.
De acuerdo con nuestras fuentes el número de presos políticos en el país se ha multiplicado por tres si lo comparamos con el año 2000. Muestras de la actividad represiva del Estado burgués putleriano son visibles tales como las sacas de personas de sus casas por la noche, con las detenciones de manifestantes y ciertas desapariciones forzosas al estilo de la guerra sucia.
Desde el Movimiento Socialista Revolucionario de Rusia consideramos que esto es una persecución política en toda regla, cosa que evidencia el miedo de las autoridades a cualquier iniciativa opositora, que es mayormente la de izquierdas. En prisión, o bajo investigación criminal, se cuentan en las cárceles los nombres de diversos socialistas, anarquistas y antifascistas, algunos de los cuales son reputados líderes de la izquierda. Estos líderes tan respetados ganaron su reputación en la participación activa en las protestas de la sociedad civil como parte de los diversos frentes de la lucha de clases.
Cabe mencionar especial mente a Serguey Udaltsov, revolucionario marxista-leninista del Partido Comunista Obrero de Rusia y del Frente Rojo (además de asesorar la campaña electoral del Partido Comunista de la Federación Rusa y de dirigir un despacho de abogados laboralistas). Declaramos a él y a todas y todos nuestros camaradas encarcelados nuestro apoyo incondicional y la confianza en su completa inocencia. Tenemos la esperanza de su pronto regreso a nuestras filas.


VI Congreso del Movimiento Socialista Revolucionario Ruso en Moscú a 9 de mayo de 2016.
Traducido por Jesús Adrián Martínez (@FullChus).

lunes, 2 de mayo de 2016

A los intelectuales europeos con problemas de inteligencia.

Los intelectuales, políticos, periodistas y expertos europeos, aquellos que aparentan estar curtidos en los valores europeos, preocupados por los Derechos Humanos en otras partes del  mundo, que condenan cualquier manifestación de racismo, nacionalismo o autoritarismo; son criminalmente indiferentes a lo que está sucediendo en Europa. La película del documentalista francés Paul Moreira ha dejado clara la posición del pueblo. Una convicción inmediata del autor del documental por el hecho de expresar que lo que sucede en Ucrania no es similar a lo que se cuenta en Europa, ha causado que se convierta en el “propagandista del Kremlin”, acusado de incompetencia profesional y de pereza intelectual.
Si estuviéramos hablando de una envidia hacia sus otros colegas, más exitosos en captar la atención del gran público nos sería de gran dificultad inferir la moral de los periodistas. También da la idea de un simplificado esquema de la relación de este perseguido e incorruptible periodista en comparación con sus corruptos colegas de profesión. El hecho de que los colegas de P. Moreira no se molesten en revisar y calificar cuidadosamente la película, sino que se dediquen a atacar incansablemente al autor nos permite trazar una idea general de la degradación moral de la profesión en estos momentos. Como refutación a las posiciones del documentalista P. Moreira se utilizan argumentos de dudosa calidad como que hay necesidad de diferenciar entre liberales y nazis o que las víctimas de la nefanda masacre de Odessa “se quemaron solas” según las recientes investigaciones de las fuerzas de seguridad de Ucrania. Esto da a entender que los críticos de Paul Moreira se sientan en los acogedores cafés y oficinas de Kiev todo el día o que, por otro lado, comparten las visiones políticas de los ucranianos a favor de la integración europea, que dicho sea de paso, NO admiten disidencia política (Véanse las recientes desapariciones forzadas y las ejecuciones relacionadas con la actividad de paramilitares neonazis de Sector de Derechas) y cuyo único objeto real no es otro que imponer de ideología estatal un nacionalismo radical y agresivo. La posición moral de los críticos del director francés está por encima del bien y del mal, como el retorno de los tiempos de la barbarie en el país. Para las personas que hoy se llaman a sí mismos periodistas profesionales los políticos opositores al régimen de Kiev son hoy criminales, terroristas potenciales y separatistas. Si los colegas periodistas de Paul Moreira aparentaron no ser capaces de analizar adecuadamente la situación actual, al menos podríamos esperar para una visión a posteriori más realista. Pero tampoco hay que ilusionarse pues usaron “mapas cognitivos”, por así decirlo anticuados. La constante recurrencia de los periodistas liberales a la supuesta “conspiración rusa” deja claro y meridiano, por un lado el profesionalismo de estos periodistas y, por otro, las visiones geopolíticas de los bolsillos que les pagan. Sea lo que sea que sucede en Ucrania: crisis financiera y económica, conflictos interétnicos entre nacionalistas ucranianos y persona que no comparten ese sentir nacional en Donbass y otras partes del país o el aumento de la violencia política de paramilitares nacionalistas radicales en las calles de Ucrania para estos periodistas es culpa de los rusos que dañan y sabotean la economía, causan la violencia o animan al separatismo, destruyendo así el sueño europeo de “libertad y progreso” que será la Ucrania de la UE.
El periodista Paul Moreira, guiado siempre por la ética y la deontología profesionales, hace un diagnóstico cuidadoso del estado de la sociedad ucraniana: locura colectiva, xenofobia, señalamientos a supuestos “enemigos” internos y externos, los despidos masivos y la crisis económica por la inestabilidad política. Estos acontecimientos son negados o ignorados, en el mejor de los casos, de forma cerril; así surge una paradoja: otorgar muestras de solidaridad con el pueblo ucraniano e ignorar a aquellos damnificados por la política del régimen actual.
Las sagaces críticas del periodista se adhieren al añejo y abstracto conflicto entre los “europeos” (colectivo a favor de la integración ucraniana en la UE y tratada en artículos anteriores de esta misma autora – Nota del Traductor) y los “moscovitas” (los que rechazan este proyecto de integración, la contraparte de los anteriores – Nota del Traductor). La incapacidad de los periodistas occidentales de entender esta situación tan trágica de “complaciente” división en la sociedad ucraniana entre unos “nativos” dignos de todo lo mejor y otros “extranjeros” causantes de todos los males por su oposición política y sus sentimientos nacionales, considerados indignos de ser calificados personas civilizadas.
La muestra del criticismo, entonces, es que Paul Moreira es un “propagandista pro-kremlim de Rusia”. La visión de Ucrania promovida por espectadores críticos de P. Moreira de un pueblo sufridor con confianza en el futuro europeo. En realidad, se le niega al pueblo ucraniano el derecho de imponer su soberanía y de completar sus objetivos. Renace una caracterización casi enfermiza de los enemigos del régimen de Kiev a los que se les atribuye características diabólicas exclusivas para ellos, la “conspiración rusa-comunista-judía-criminal. Es más, el clamor de que Ucrania hace suyos los ideales liberales como un todo distorsiona la visión de los periodistas ostensiblemente “objetivos”, lo que hace que no perciban que en este “liberalismo” se concentra la rusofobia, lo que hace que no sea de izquierdas. Uno puede engañarse a sí mismo y a su audiencia con argumentos como el imperialismo ruso, las amenazas del régimen de Putin a la soberanía ucraniana que es parte integrante ahora del “civilizado mundo europeo”. Sin embargo, no se puede inspirar fe en la audiencia en base al pacto histórico entre los campeones occidentales de la libertad y la solidaridad europea y el “pueblo ucraniano elegido”.
Podemos llegar a la conclusión de que los críticos de Paul Moreira mostraron un sorprendente ejemplo de pereza intelectual y de irresponsabilidad profesional, cuando se atreven a aseverar que la sociedad ucraniana “ha dado un importante paso en el sendero de la democracia y la prosperidad”. La ironía de esta silenciosa transacción es que los periodistas están listos para reconocer la intolerancia hacia la disidencia política en Ucrania a cambio del derecho de mostrar desacuerdo con la política de ultra-liberalismo en Europa. La formulación de su posición se convierte en una señal clara de una moderna élite intelectual  en estado de máximo confort y narcisismo mientras que la mayoría de los europeos tiene que soportar las consecuencias de las políticas imprudentes y dependientes de los grandes poderes fácticos, ya sea la deuda, la crisis o la inmigración masiva.
Alena Ageeva, coordinadora del equipo de acción social creativa “South East Star”.

Traducido por Jesús Adrián Martínez (@FullChus), militante de UJCE.

Es hora de quitarse las máscaras

En la moderna historia ucraniana hay algunas fechas que serán recordadas por décadas. Los eventos ocurridos el 2 de mayo de 2014 en Odessa estaban marcados con los signos de la tragedia, la villanía y la hipocresía. La tragedia para aquellos que fueron víctimas de las muchedumbres de furiosos nacionalistas, incitados por los políticos de Kiev. Hipocresía de las élites políticas occidentales, que estaban hablando sobre las pesadillas del régimen corrupto de Yanukovych, pero que evaluaban de forma amable las acciones de las nuevas autoridades de Kiev.
Los eventos de Odessa son la continuación lógica del Maidan de Kiev, donde las masas liderados por militantes nacionalistas avezados dispararon a agentes de la ley, pero repitieron de forma ruidosa su amor sacrificado por la paz. La masa en donde las vidas de los individuos se dieron a la carnicería como “mártires” de la revolución nacional. Odessa, a diferencia de Kiev, se convirtió en el centro de resistencia de Nueva Rusia. Los habitantes de Odessa, una ciudad multinacional con tradición de paz y de respeto mutuo, no percibieron como algo bueno la retórica de ucranización forzada de las nuevas autoridades y se dieron cuenta de que bajo las frases grandilocuentes sobre la elección europea de Ucrania, se escondía un golpe de Estado anticonstitucional, que llevó al poder a autoridades conocidas por su aventurismo político que eran apoyadas y mantenidas desde Washington.
En Odessa, en esos días difíciles se sintió una oposición abierta al proyecto americano de “Ucrania”. Los residentes de Odessa no podían aceptar los términos del rol de la nueva base de la Marina estadounidense en la ciudad, como puerto colonial convertido en centro para el desarrollo del nuevo lago interno estadounidense del Mar Negro. La cronología de los eventos de aquellos días en el sanguinario escenario de Odessa sugiere que sus autores tenían un doble objetivo: disipar la resistencia del movimiento Anti-Maidan mostrando así al resto de Ucrania la faz de su nueva “democracia” y, por el otro lado, mostrar la experiencia que ofrece la posibilidad de probar técnicas neofascistas de grupos paramilitares de hooligans futbolísticos y de ultranacionalistas asociados a Partidos conocidos por su nacionalismo y su racismo. La razón formal de estos acontecimientos según las permisivas autoridades ucranianas es la aparición de autodefensas adjuntas al movimiento Anti-Maidan, los “escuadrones de Odessa”. Pero de forma característica el resultado de estos choques, que incluían a personas que se llamaban a sí mismas “defensores de la unidad ucraniana” y “prorusos” era la muerde de personas inocentes de a tercera edad, mujeres o niños que tomaron parte en manifestaciones pacíficas y que tuvieron que defenderse, literalmente, con sus manos desnudas. Los ultras armados no sólo derrotaron a los activistas del campamento del campo de Kulikovo, sino que los peores acontecimientos sucedieron en la Casa de los Sindicados, donde debido a los excesos de los nacionalistas ucranianos 48 personas fueron asesinadas según la versión oficial de las autoridades de Kiev. A pesar de lo anterior, los informes de testigos oculares hablan de un número de víctimas mayor a las cien personas.
Uno puede discutir sobre los detalles del incidente, pero los resultados principales es que los eventos de Odessa se convirtieron en el prólogo de una represión sin cuartel contra todos aquellos que no estuvieran de acuerdo con el nuevo Gobierno (mayormente asesinatos de militantes comunistas y sindicales asociados al KPU – Partido Comunista de Ucrania, con más de 100 desapariciones reportadas y unas cuantas decenas de muertos según Sputnik.ru – Nota del Traductor). Odessa finalmente ha disipado la ilusión de una “revolución digna”, no violenta y pacífica supuestamente ocurrida en Ucrania. La gran mayoría de los ciudadanos de Donbass y Crimea han experimentado el horror y la indignación cuando fueron testigos de la Masacre de Odessa. Esto minó la fe en cualquier posibilidad de parlamentar de forma diplomática y pacífica con las autoridades ucranianas.
Tras Odessa los nacionalistas cogieron gusto a destruir monumentos históricos (tumbar monumentos en recuerdo de la Gran Guerra Patria, de Lenin y Stalin o de cualquier cosa relativa a la URSS con apoyo de la “descomunización” del Gobierno – Nota del Traductor) y a armar disturbios, dónde no sólo apalizan a opositores, sino a cualquiera que se atreva a manifestarse. Lo sucedido en Odessa muestra la obvia connivencia entre las autoridades de Kiev y sus “tropas de combate” paramilitar, inspiradas en la idea de dar la impunidad a todos los actos cometidos “en nombre de la nación ucraniana” y que instigaron el miedo y la consternación a millones de personas para las cuales queda claro que no importan los pecados del nuevo Gobierno, que encuentran la indulgencia en los países extranjeros de la UE y de EEUU. Como prueba, la investigación de los eventos de Odessa no ha empezado, y los “verdaderos héroes”, en particular, el jefe de la Rada (Parlamento ucraniano – Nota del Traductor), Parubiy no sólo fueron absueltos por su impunidad, sino que incluso hicieron una exitosa carrera política.
Para los patrones de las autoridades ucranianas es claro que no es beneficioso para el público europeo conocer la verdad sobre lo acontecido en Odessa. No hay sólo vivas a la imagen de la nueva Ucrania, sino que se crea el precedente de perseguir a aquellos que se “preocupan” del destinos de los refugiados sirios, que lanzan mentiras sobre el supuesto maltrato a la población de la Crimea “ocupada”, pero que evitan cuidadosamente el hecho de que en la “nueva” Ucrania muere o desaparece gente y de que la mayoría de los llamados “batallones de voluntarios”, esos grupos paramilitares neonazis, se forman con una gran mayoría del personal con antecedentes criminales. Así pues, es obvio que la moderna Ucrania está en una psicosis derivada de una vorágine de corrupción y de militarización de la sociedad.
Los “activistas europeos” de Ucrania plantearon fuerzas de asalto en ciudades europeas bajo la bandera amarilla-azul (colores de la bandera  moderna de Ucrania – Nota del Traductor), preparan acciones teatrales con las gentes “subyugadas por la agresión rusa” y, de forma obscena, persisten en su petición del derecho para ser europeos. Pero aún sigue abierta otra sencilla cuestión: ¿cómo un país que busca la membresía en una civilizada Unión Europea anima al asesinato y persecución contra aquellos que tienen derecho a tener sus propias ideas, aquellos que merecen un mínimo de comprensión y que requieren la investigación de la tragedia de Odessa como reparación?. Nos viene a la mente las palabras del patriota checo Y. Fucik, ejecutado por los hitleristas: “¡Pueblo, estén atentos!”. Ciertamente, la opinión pública europea debería investigar de manera cuidadosa las intenciones de los que hablan de la elección europea ucraniana, pero que en realidad profesan las ideologías del odio y del oscurantismo. Aquellos que están en las plazas de las ciudades europeas y en la audiencia pública intentando hablar de la adhesión dificultosa pero decida de Ucrania a los valores e ideales europeos, y en sus propios países son absolutamente indiferentes del destino del pueblo sufriendo de pobreza e injusticia y de la gente necesitada de mantener sus derechos sociales y políticos.
Alena Ageeva, coordinadora del equipo de acción social creativa “South East Star”.
Traducido por Jesús Adrián Martínez (@FullChus), militante de UJCE.


martes, 26 de enero de 2016

Sobre la situación actual en Ukraine, artículo del grupo de izquierdas South-East Star

Dentro de mis labores en el movimiento comunista como enlace con camaradas rusos les presento una traducción de un excelso artículo del grupo South-East Star.

"Sobre la situación actual en Ukraine"

Los eventos sucedidos en los últimos años en Europa muestran que los residentes del Viejo Mundo se enfrentan a bastantes dificultades para las cuales simplemente nos estaban preparados – son dificultades económicas y problemas causados por el incremento de inmigrantes del Medio Oriente y de Norte de África. Sin embargo, no deberíamos olvidar otro problema, el de Ukraine, que es como una herida sangrante en el cuerpo que es Europa, que en el futuro cercano se puede convertir en una pesada carga económica y social para sus residentes.
Si recuerdan los recientes desarrollos de los sucesos políticos en Ukraine – la gente de los países europeos (sobre todo en los países occidentales – Nota del Traductor) ha sido bombardeada activamente con propaganda mostrando la feliz imagen del impulso unido del pueblo ucraniano para derribar el corrupto y odiado régimen pro-ruso y abrir camino a los valores europeos y la democracia. Ciertamente, había un montón de gente en el Maidan, que llegó allí influida por sinceros sentimientos de resentimiento relativos a la corrupción de las filas de la burocracia, la falta de claridad del sistema político y la simulación de instituciones democráticas durante el “reinado” de Viktor Yanukovych. No obstante, como muestra la Historia, los frutos de las revoluciones populares normalmente son utilizados por “infiltrados y canallas” como sucedió entonces en Ukraine. Si mira más de cerca a los eventos de los últimos dos años; es claro que ahora Ukraine está más alejada que nunca de los estándares políticos y jurídicos europeos comparados con el periodo del Presidente Viktor Yanukovych y su “democracia dirigida”.
El grupo que tomó el poder tras la Revolución anticonstitucional dirigido por Poroshenko, Yatseniuk y Klitschkó usó la reconocida retórica popular de la lucha contra la corrupción y los oligarcas junto a posiciones antirusas y antinacionalistas. Las disputas entre Rusia y Occidente son muy populares entre los residentes de Ukraine oeste. De hecho, este grupo de individuos fue guiado por sus propios intereses, en primer lugar. Por ejemplo, el actual Presidente de Ukraine Petro Poroshenko inició su negocio chocolatero en cercana cooperación con el régimen Yanukovych y antes de los sucesos del Maidan no había sido visto apoyando a la oposición. Poroshenko apareció ante el cansado país como un político responsable a pesar de los conocidos casos de soborno de rivales políticos (o encarcelación y asesinatos en el caso de los militantes comunistas) y el uso de su PROPIO canal de televisión (“5 Kanal” o Canal 5 en español – Nota del Traductor) mientras ascendía por el Olimpo político. Los votantes ucranianos que atendieron a las primeras elecciones presidenciales post-revolucionarios le confiaron el voto influenciados por el hecho de que a diferencia de otros candidatos percibidos como nacionalistas o radicales, Poroshenko era considerado como un líder capaz de sobreponerse a los conflictos de índole política de la sociedad ucraniana, poner en marcha verdaderas reformas políticas como descentralizar el país, desarrollar la democracia participativa y proteger los derechos y libertades de la ciudadanía.
Si quiere resumir el desarrollo político de Ukraine durante la presidencia de Petro Poroshenko primeramente hay que decir que el país es una pseudodemocracia con debates televisivos electoralistas y manifestaciones de partidos radicales. Hay una realidad política que consiste en la persecución y asesinato de los disidentes (asesinato sin resolver del bloguero opositor O. Buzina, un reconocido defensor de la identidad rusa y pequeño rusa – entre otros casos de asesinatos de ciudadanos pro-rusos o comunistas), la destrucción de la verdadera oposición política (los partidos y sindicatos comunistas recientemente ilegalizados) y la discriminación de base cultural, lingüística y/o religiosa. La élite política ucraniana clama constantemente la necesidad de ayudar a la “democrática Ukraine”, una víctima de la agresión rusa e intenta crear la imagen de Ukraine como bastión de los valores democráticos europeos.
Al mismo tiempo, uno puede cuestionarse si son compatibles con los valores europeos los ataques contra civiles en Donbass, el bloqueo energético y alimentario de Crimea, la persecución de curas ortodoxos por “Sector Derecho” o la presión sobre las minorías húngara y rutena que persiguen llegar a los acuerdos de corte europeo sobre derechos de las minorías. Los políticos ucranianos utilizan argumentos fraudulentos, mienten a la comunidad europea cuando declaran que los asesinatos políticos y las violaciones de Derechos Humanos en Ukraine son resultado de la actividad de los servicios de seguridad rusos o de incontrolables radicales pertenecientes a organizaciones fascistas o semi-fascistas.
Al mismo tiempo, se ha encubierto que el gobierno ucraniano es neutral a la xenofobia y a la homofobia en la sociedad ucraniana. A pesar de la adopción de mejoras en la legislación vigente por parte del Parlamento ucraniano, se le niega el contrato o se restringe la actividad civil a personas sospechosas de pertenecer a una minoría sexual; en el país se anima al antisemitismo, continúan las políticas de ucranización forzosa y los intentos de llevar a la sociedad civil bajo el control del Estado.
Hay varios hechos que señalar: como esa cosa obstinada en la moderna Ukraine, llevar a cabo la revisión de la propia Historia silenciando y negando la participación en el genocidio de los judíos y de la población gitana (UPA y OUN grupos terrorista y guerrilleros ukronazis temporalmente aliado con los nazis en forma de batallones de las SS – nota del traductor) de aquellos que son reconocidos oficialmente como “héroes de la independencia nacional”. Constantemente se habla de los efectos de la “ocupación rusa”, los políticos ucranianos se niegan a aceptar la experiencia de la estadidad ganada durante el “periodo ruso” (URSS – nota del traductor) al igual que el reconocimiento incondicional ruso del Acta de Independencia de Ukraine, la tragedia de Donbass sería imposible si las fuerzas que llegaron al poder en Kiev hubieran garantizado derechos a los rusos étnicos y hablantes de ruso. En el mismo grado los políticos ucranianos han sido responsables del problema de Crimea. En el periodo de independencia, los políticos de Kiev han continuado consecuentemente con una política de privación de la autonomía de Crimea, con conflictos artificiales entre la población rusa y tártara de Crimea. Al contrario, se ha animado el radicalismo islámico: como resultado un cuarto de la población joven de crimeanos tártaros están adheridos al Islam radical. Actualmente se ha fortalecido de forma legal impacto de la organización radical islamista "Hizb-ut-Tahrir" en Ukraine, prohibida en muchos países del mundo, incluidos de mayoría musulmana. Esta organización distribuye sus filiales por Ukraine y puede suponer una fuente de tensión política con la actual ola de inmigración a Europa debido al régimen libre de visados y escaso control de la inmigración que tiene el país.
Las autoridades ucranianas no paran de realizar las más viles provocaciones políticas y de distraer al público europeo de los verdaderos resultados de los procesos políticos en Ukraine, contradiciendo el espíritu y la línea de los valores europeos.
Haciendo especulaciones de la tragedia con el “Boeing”  (avión estrellado en el Este de Ukraine cuyo derribo no ha sido todavía aclarado) ocurrida en los cielos de Ukraine, básicamente no haciendo nada para resolver los presentes problemas políticos, están claramente interesados en la continuación del conflicto en Donbass y en dar lo mejor de sí para causar sentimientos negativos por parte de la población de Crimea contra Ukraine y su sociedad.

Ahora varios países europeos, mayormente Países Bajos están discutiendo la firma de un tratado entre la Unión Europea y Ukraine. A la vista de esto, la gente de estos países debería prestar atención a la política de persecución de los disidentes en Ukraine, el freno y bloqueo de las iniciativas democráticas contra el control de los oligarcas y el deseo de poner el Estado bajo el control de la sociedad civil. Y finalmente, un verdadero cumplimiento de las normas y valores europeos de la vida política en Ukraine.

viernes, 20 de febrero de 2015

Rebatiendo cuentos IV: "Los Pactos de la Preguerra, el Pacto Molotov-Ribbentrop y la caída de Polonia"

Buenas tardes y feliz viernes, seguidoras y seguidores.

Tras el cambio de planes de la semana pasada sobre una posible entrada dejando en ridículo al botarate de Dalas Azahar y mucho, muuuuucho trabajo en las clases me dispongo a atacar sistemáticamente uno de los ataques más comunes y fustigados de los monguers contra el Comunismo. Nos referimos a una revisión histórica de las que les gustan, en la que como en la magnífica novela cervantina nos engañan molinos que parecen "gigantes" y, obviamente, no lo son; hablamos de la Entreguerra. 


Como siempre en el Blog desde la primera entrada de "Rebatiendo Cuentos" vamos a atacar la falacia de forma ordenada y metódica a través de una serie de puntos importantes. Puede que ustedes me digan que esta entrada no tiene sentido debido a la publicación del primer "Rebatiendo cuentos", el de "los extremos se tocan", pero permítanme explicarles que toda la batería teórica de información no cabría en un post tan general, que poco a poco será desgranado para que no teman ustedes cuando el mongólico les "asalte" con sus "argumentos" (dogmas memorizados de Canal Historia y de los libros de texto manipuladores de nuestro ruinoso Sistema Educativo).

En primer lugar, vamos a situarnos en la línea de tiempo. El conocido Periodo de Entreguerras se extiende desde el año 1918, fin de la Gran Guerra hasta el año 1939, año de inicio de la Segunda Guerra Mundial (Gran Guerra Patriótica para mis apreciadas y apreciados seguidores del Este de Europa :]). Este periodo histórico se caracterizó por un aumento exponencial de la Lucha de Clases. En los principios en una Europa devastada por los rigores del conflicto mundial (su Economía estaría endeudada con EEUU, la potencia en ciernes y con una reconversión de la industria militar hacia los sectores civiles con una demanda escasa por la perdida de población, la destrucción y la mortandad) y con el orgullo popular por imitar la Gran Revolución Socialista de octubre de 1917. La recuperación económica europea a mediados de los años 20's (conocidos como "locos o felices" años 20's "roaring twenties", en inglés) y el ahogamiento de los focos revolucionarios del centro y el este de Europa calmaron la situación. Una línea cronológica nos ayudará en la ardua tarea de contextualizar la Entreguerra:


La felicidad del consumismo y de la especulación acabaron con el gran Crack de 1929, instante en el cual el Capitalismo estadounidense se puso de rodillas. Las políticas proteccionistas del Partido Republicano (Presidente Hoover), que gobernaba en ese momento expandieron la crisis a una Europa económicamente sobredependiente de Estados Unidos al no permitir exportar a EEUU mercancías y retirar los capitales en forma de préstamos e inversiones. Un esquemita para ecomomistas/gestores de empresas y no economistas/gestores de empresas: 

Esquema de ideas básicas sobre la Economía de Entreguerras.
Paralelamente, el paro y la pobreza aumentaban a escalas mastodónticas, en ese momento el mensaje idealista y antimaterialista del Fascismo empezó a calar en las poblaciones de muchos países con sentimientos encontrados debido a los ruinosos y abusivos Tratados de Paz de la Gran Guerra con unas condiciones que cimentaron un revanchismo ultranacionalista por culpa de las compensaciones de guerra, los cambios territoriales y el surgimiento de nuevos países que avivaron la tensión interétnica en el Centro y el Este de Europa.

Mapa político que muestra los cambios en Europa tras la Gran Guerra
y los Pactos de la Conferencia de París de 1919.
Los capitalistas frente a este nuevo estado de cosas no perdieron tiempo en apoyar a los Partidos y Milicias fascistas, que junto con sus Sindicatos Corporativos guardaban de buena manera la propiedad privada creando un Capitalismo de Estado del que ya se habló en "Rebatiendo cuentos: Los extremos se tocan". Los fascistas contuvieron bien la lucha obrera en sus países atacando a los Partidos, Milicias y Sindicatos comunistas, anarquistas y socialistas.



Milicia de Camisas Negras italianas con Mussolini.

Las milicias del NSDAP, las SA, concentradas en Berlín.
A esto le siguió la instauración de una serie de dictaduras en toda Europa oriental y central, quedando como únicas democracias la Unión Soviética, sistema de democracia popular y Checoslovaquia, una democracia liberal. En el Norte y Europa Occidental, quedaban las otras democracias liberales. Los sistemas de los países ajenos a los dos mencionados eran dictaduras autoritarias en manos de versiones locales de los Partidos Fascistas o de los militares. Así quedó el mapa de Europa en cuanto a regímenes políticos:



Ahora que hemos hecho un contexto histórico coherente y organizado con orden y concierto, lancémonos al tema de la entrada, los Pactos de Preguerra.

Primero hemos de saber que en un ambiente en el cual se sabía que iba a desatarse otra guerra como revancha para los ya mencionados Tratados. Se fueron construyendo una compleja red de alianzas y pactos de no agresión que acercaron a las diversas naciones del Este hacia las "democracias" liberales, que las supuestamente las protegerían de Alemania, deseosa de recuperar su poderío y de "cordón sanitario" contra la Revolución que iba a expandir la URSS , como se ve en el mapa siguiente:


Resumen de las relaciones diplomáticas en Europa 1914-1939

Así pues, el Tratado Ribbentrop-Molotov no fue ninguna excepción al escenario de tanteos y subterfugios de la "real politik" y además se ve justificado ante el aislamiento al cual se sometió al país tras la Guerra. Como observamos se sucedieron los Pactos de Alianza, Defensa y No Agresión. Para colmo de nuestros monguers el Reich y Polonia firmaron un en 1934, en el que encima se le proponía a una reticente Polonia atacar a la Unión Soviética para hacerse con más territorio, a cambio de un corredor hasta Prusia Oriental, lógicamente.

La URSS, trató de lograr Pactos y Tratados con sus vecinos, como se ve en el 1936, pero ante un ambiente cada vez más hostil en el que todos a excepción de Checoslovaquia miraban a las potencias del Eje, decidió cubrir sus espaldas en un Pacto de No Agresión en 1939 para lograr un poco más de tiempo necesario para ultimarlo todo frente a su enemigo, el Fascismo. Incluso se dio la oportunidad de salvar a la Democracia Checoslovaca, cosa que las potencias occidentales no hicieron por "no fiarse de la URSS" condenando al país al desmembramiento en que participaron como hienas no solo el Reich Nazi, sino la Hungría de Horthy, la Polonia de Edward Rydz-Śmigły y el nuevo Estado Eslovaco, títere de Alemania, ¡incluso hubo un intento de Estado Nacionalista de ucranianos que se hundió por falta de apoyo hitlerista en la Rutenia Carpática (luego adquirida por la URSS en la Guerra Fría)!

Reparto de Checoslovaquía entre sus Estados vecinos
Ahora al quid de la cuestión, Polonia, comúnmente tratada como el pobre país agredido por la Unión Soviética y Alemania no era nada más que una dictadura militar o "Gobierno de los Coroneles" de tendencia Nazionalcatólica, ultraconservadora, ANTISEMITA, anticomunista, de violento nacionalismo y Estado agresor al atacar a Lituania y quitarle la región de Vilna y la adquisición de dos distritos mineros en la partición de Checoslovaquia. Este país tenía campos de concentración, como el infame campo de Tuchola, para presos de la Guerra Polaco-Soviética de 1919-1921 en los cuales las cifras menos alarmistas dan cerca de 60000 muertos según "Nezavisimaia Gazeta", un diario nada sospechoso de ser comunista y/o proruso o pro-Kremlin  y del historiador N. Maliszewski. Este Estado apoyó medidas de "polonización" (luego respondidas desde la URSS con la "despolonización") con el objetivo de obligar a bielorrusos, ucranianos, rutenos y rusos a adoptar obligatoriamente las costumbres de Polonia, su idioma y su fe católica so pena de prisión. Sobre el anticomunismo se perseguía activamente a los comunistas y hay pruebas de fusilamientos masivos tras la Guerra Soviético-Polaca. Hubo persecución y progromos de judíos sin intervención de la Policía polaca, que quedó como un espectador impávido del maltrato a hebreos...

Los designios de Polonia eran dominados con mano de hierro por dos reputados oficiales militares de importantes intereses militares, políticos, económicos e imperialistas, sobre todo, al soñar con restaurar el Estado Polaco-Lituano o República de las Dos Naciones de la Edad Media y la Edad Moderna, hablamos de Edward Rydz-Śmigły y Pilzudski, dictadores militares en la sombra mientras mantenían a un políticucho socialista como cabeza visible.

El dictador Pilzudski 
Edward Rydz-Śmigły
Ahora que ya hemos visto todo esto centrémonos en las demandas territoriales soviéticas que eran restablecer las fronteras LEGALMENTE reconocidas en la Constitución Soviética de 1936, que se satisficieron tomando la Polonia oriental anárquica (el Ejército Polaco se retiró por la cabeza de puente rumana, solo quedaban guardias de fronteras) y reintegrándola a a las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Bielorrusia y Ucrania por referéndum, Lituania, Letonia y Estonia se unieron libremente por miedo a Alemania y Polonia y por la gran cantidad de comunistas presentes en ellas a través de plebiscitos, la Bessarabia rumana fue recuperada de las manos de la Monarquía fascista rumana del Movimiento fascista de la Guardia de Hierro para completar la RSS de Moldavia. Estas gentes estaban eufóricas de volver a pertenecer a su patria, su casa, la Unión Soviética de la que fueron arrancados de una horrenda manera por Lord Curzon y su Línea de "cordón sanitario contra comunistas", que sólo supo avivar tensiones étnicas que la URSS sí supo controlar a través de su federalismo y programa de modernización.

Comparación entre territorios tras la Campaña de Polonia y de acuerdo al Pacto Germano-Soviético.


Ya, como punto final sólo me queda decir que la Historia, es ésta, y no otra por mucho que ciertos tipejos que se tildan de "historiadores" traten de revisarla con causas políticas anticomunistas, o directamente fascistas. Los comunistas solo podremos ganar si conocemos de forma científica la Historia, como hizo Carlos Marx.

Este soviético se despide de ustedes hasta la semana que viene, buen fin de semana y espero que disfruten la entrada. Cualquier cosa que necesiten, comenten y les responderé a la mayor brevedad posible, un abrazo.



sábado, 7 de febrero de 2015

Rebatiendo Cuentos III: "Los antipatrias comunistas"

Buenas noches, amigas y amigos.

Hoy, domingo, tras una larga semana de trabajo y exámenes me dispongo a traer una nueva entrega de mi ya apreciada sección "Rebatiendo Cuentos". En esta ocasión tratamos uno de los mitos más expandidos del monguerismo de Twitter y de fuera de él y no es otro que es que los comunistas somos "hispanófobos" o algo similar.

Vamos a ir desmontando esto de forma metódica, como hacemos siempre...

Primero veamos la opinión de Joseph Stalin, mayor teórico del estudio del Nacionalismo y el Patriotismo en las ciencias sociales. Veamos primero cuál es la definición materialista que nos ocupa en este "Rebatiendo Cuentos", la Nación: 

Nación es una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura.
Joseph Stalin - El Marxismo y la Cuestión Nacional (página 13)

Definido el concepto de "Nación", ocupémonos ahora otra de las circunstancias materiales que afectan a España, que es que dentro de ella coexisten varias Naciones con sus propios idiomas , por decir unas pocas la Nación catalana, la vasca, la gallega, la aragonesa, entre otras. Así pues, a España le sucede lo mismo que a los Imperios Multinacionales del Centro y el Este de Europa, a saber, Imperio Alemán, Imperio Ruso, Imperio Austro-Húngaro e Imperio Turco... 

No podemos olvidar tampoco que la Nación pertenece al momento histórico del Capitalismo Liberal decimonónico, a la fase de libre competencia y se ha ido desarrollando con el Imperialismo . Siempre recordemos los marxistas-leninistas de no abandonar la tarea del análisis materialista y dialéctico de la Naturaleza y la Sociedad que ésta genera a partir de la combinación de determinadas circunstancias materiales. Gramsci nos recuerda la importancia de un análisis científico en las Ciencias Sociales y Humanas: 




Ahora, en medio de este momento de crisis, nos hallamos con serios problemas entre los burgueses que, como siempre, tratan de azuzar los pueblos los unos contra los otros, para así distraer al personal de la importante lucha de clases, en la que por mera fuerza numérica están destinados a perder, si aplicamos correctamente el Dogma de Violencia de Masas. Stalin respecto a esto, comenta en la misma obra: 


La ola del Nacionalismo belicoso levantada desde arriba y las numerosas represiones desencadenadas por los "investidos de Poder" para vengarse de la periferia por su "amor a la libertad", provocaron, como reacción, una ola de Nacionalismo desde abajo, que a veces llegaba a ser franco chovinismo.
 Joseph Stalin - El Marxismo y la Cuestión Nacional (página 2)

Esto ha sido moneda de cambio en los momentos más violentos de la lucha de clases, enemistar a los pueblos de una forma que abandonen la lucha y caigan en la mentira odiosa del interclasismo nacionalista del Fascismo. Esto ha llevado a masacres y genocidios que revelan la malicia del Nacionalismo chovinista e idealista del Fascismo, como las matanzas del UPA, el Holocausto y el GeneralPlan Ost, las masacres turcas de la Primera Guerra Mundial, etc.

Como podemos observar, en medio de esta crisis los Partidos Nacionalistas burgueses llevan levantando el sentimiento nacionalista chovinista, que no patriótico, para hacer a la gente olvidar los problemas económicos y que no eleven sus niveles de consciencia clasista. Casos de esto los vemos en Cataluña donde la nefasta administración de Mas usa el nacionalismo como cortina de humo mientras las clases trabajadoras catalanas pasan necesidad.

Lo peor, es que ciertos individuos autodenominados "comunistas", prefieren luchar por sus "Naciones" codo con codo con los capitalistas, de forma similar a la traición de la Segunda Internacional Socialista.

Cabe decir, camaradas, que el sentimiento patriota del que hicieron gala camaradas como José Díaz, Secretario General del PCE, ni de lejos tiene que ver con el chovinismo idealista burgués, es un amor apreciativo a la cultura y herencia de la Nación, o nuestro caso, del Estado Plurinacional, España.



Esto desmonta parte del mito, pero centrémonos más en la actitud burguesa nacionalista, cuya base es un sentimiento meramente económico motivado por la riqueza que ven en la Independencia o no de sus territorios de origen. Estos "patriotas" de banderitas y pulseras rojigualdas (y quien dice rojigualdas, dice cualquier otra; este #soviéticoenfurecido no se casa con ningún chovinismo), ni de lejos aman nuestro país, ni las Naciones que tratan de "independizar", no se preocupan de los pobres y desfavorecidos que componemos las masas populares, la verdadera Nación, como explicaba acertadamente Stalin en sus dos geniales trabajos, "El Marxismo y la Cuestión Nacional" y "Cómo Entiende la Socialdemocracia la Cuestión Nacional". Stalin dijo:

El Mercado es la primera Escuela en que la burguesía aprende el nacionalismo.
Joseph Stalin

Patriotismo, es el ejemplo del pueblo cubano, liderado por el Partido Comunista, frente al imperialismo estadounidense, ejemplo regional en IDH y calidad de vida para su pueblo, acabando con males para el pueblo como el cáncer del desempleo, que tan fuerte golpea nuestro país. Ése y no otro es amor a la patria, vivificar las riquezas muertas, industrializar España y darle un futuro mejor. Todo la demás basura interclasista no es más que burda palabrería chovinista. Fidel, siempre tan heroico y acertado nos lo definía:


Ahora, llegamos a la parte seria, el tema del derecho a la independencia de las Naciones dentro del Estado Plurinacional. Yo, como Vladímir Lenin siempre he opinado que: 




Todas las Naciones, así pues han de ser libres de separarse de forma legítima a través de un Referéndum, tal como venía estipulado en las Constituciones de los Estados Socialistas Federales y Plurinacionales, como la Unión Soviética. Por ejemplo: 
Artículo 17.— Cada república federada conserva el derecho de separarse libremente de la URSS.
 Constitución Soviética de 1936, artículo igual en la Constitución de 1977.

Recapitulemos, hemos conocido el concepto de Nación desde un prisma marxista-leninista, conocido el Nacionalismo chovinista e idealista burgués engendrado como mera herramienta para la lucha de clases, el patriotismo socialista y los derechos de las Naciones integrantes en Estado Plurinaciones como España, todo esto aderezado con ejemplos y citas de textos de personalidades importantes para la causa socialista. No me queda más que recordarles también a Marx y reclamar la unidad popular frente al Capitalismo, tal como hizo en las páginas de "El Manifiesto Comunista": 


Estimadas y estimados seguidores, que pasen un buen fin de semana, servidor volverá con otro artículo la semana que viene.